Eterno Retorno

Tuesday, January 27, 2026

Des Colonnes Tánger


 

Desafiando la tormenta invernal, mis errabundos pasos me llevaron hasta el número 54 de la calle Louis Pasteur, en donde sobrevive una de las librerías más extrañas e improbables con que me he topado en la vida: la mítica Des Colonnes, el legendario templo libresco del Tánger de posguerra en donde se refugiaban Paul Bowles, Samuel Beckett, William Burroughs, Marguerite Yourcenar, Juan Goytisolo, Jean Genet, Tennessee Williams, Truman Capote y otras tantas almas furtivas que hicieron de este puerto un oasis. Fundada en 1949 por la familia Gerofi, Des Colonnes es una reliquia de un Tánger mítico. Ha estado varias veces a punto de cerrar e incluso tuvo una muerte o un coma temporal tras la pandemia, pero reabrió sus puertas y resiste ahora y siempre al implacable Zeitgeist. Es pequeña, con esencia de buhardilla y en sus anaqueles se encuentran libros en francés, árabe, español e inglés. Abrir su pesada puerta fue atravesar un umbral hacia un silencio monacal sin resquicio del bullicio marroquí. En la helada mañana yo era el único cliente y aquello fue tomando tintes de cuento borgeano. No alcancé a llegar para ver con vida a Tipos Infames en Malasaña, pero me siento afortunado de haber podido refugiarme de la tormenta en Des Colonnes.



Rock the Kasbah



 Ya saben colegas, soy y he sido un compulsivo cazador de amaneceres en ciudades improbables, pero no exagero si les digo que este amanecer tiene todos los elementos para ser considerado el más hostil, anti climático y desapacible que se recuerde si es que podemos medir la hostilidad en lo helado de las ráfagas de viento y lluvia que azotan con rabia y mal querencia. Oye Marruecos, qué carajos te pasa, tú eres una tierra de sol, pero aquí me siento en un puerto escocés del Mar del Norte. Aún así, el amanecer, donde el sol brilla por su absoluta ausencia, tiene su magia. A veces me pongo a rabiar por estar en sitios infestados de turistas, pero creo que esta mañana he sido el único ser vivo caminando por la Kasbah. Tan solo me acompañan los gatos que se refugian en los portales de las mezquitas y en maullidos arábigos se preguntan qué chingados le pasa a este mexicano pirata o qué recarajos se le ha perdido en la Medina para desafiar este clima de mil perros. Me he refugiado en el café Gibraltar. Bebo un café rudo y un té de menta mientras garabateo las últimas páginas de mi cuaderno de Tacayama, pero hoy hasta la pluma azul está asustada y la tinta ha empezado a achicopalarse. A mi alrededor hay solo hombres, casi todos mayores. Hablan árabe en voz alta y fuman tabacos rudos. Aunque no soy fumador, me da gusto que sobrevivan reductos en donde se desafíe a la hipocresía anti tabaquista que pusieron de moda los gringos. Hora de volver a la calle. Ya les platicaré.

Monday, January 26, 2026

Assilah bajo la lluvia


 

Mi Abuela solía decirme que desde la costa malagueña podía mirar África en las mañanas soleadas. Oye Nani, y cómo sabías que aquello era tierra africana? Porque podías ver el cuello de las jirafas, me decía y yo, por supuesto, le sigo creyendo. Atravesamos el Estrecho de Gibraltar y aunque la distancia es corta, hemos cruzado el umbral a otro mundo. Primera incursión al continente africano y al mundo árabe. Tánger, como Tijuana, es una ciudad anfibia, ciudad ajolote, una interzona. Nos habían dicho que aquí más o menos masticaban el español, pero en nuestras primeras 24 horas hemos comprobado que no es así. Solo árabe y algo de francés. Imaginamos Marruecos con palmeras borrachas de sol, pero hoy nos ha recibido una tormenta invernal de aquellas. El camello Jorobita clama por una bufanda. Está helando en el desierto.

Saturday, January 24, 2026

Catedral de Málaga


 

Se llama Basílica de la Encarnación y es la joya renacentista de Andalucía. Es la Catedral de Málaga y comenzó a construirse en 1528 sobre el solar de la antigua mezquita Aljama. Más allá de su innegable belleza, esta Iglesia juega un papel importante en la historia familiar? Por qué? Porque fue aquí donde el 22 de julio de 1948 contrajeron matrimonio Emilia Benítez Jiménez y Agustín Basave Fernández del Valle, mis abuelos. El Arzobispo de Málaga los casó. Una historia empezaba a escribirse.

Tigre Boquerón


 

Padre e Hijo en el mítico Estadio la Rosaleda apoyando al Málaga bajo un diluvio andaluz de proporciones bíblicas que en nada enfrío el ambientazo. El cuadro boquerón despedazó 3-0 al Burgos. Barcelona? Madrid? Par de pijos inflados, son la misma mierda. Soy Tigre y Boquerón!!!

Friday, January 23, 2026

Mare Nostum


 

Que en la piel tengo el sabor amargo del llanto eterno, que han vertido en ti cien pueblos de Algeciras a Estambul, para que pintes de azul largas noches de invierno y a fuerza de desventuras, tu alma es profunda y oscura. Nací en el Mediterráneo”. A mi abuela le encantaba esa canción de Serrat, pues extrañaba su mar. Creo que la mayor evocación de Málaga era su mar que había dejado atras. Nació en el Mediterráneo y fue a vivir a una (hostil) ciudad de montañas. Mare Nostum le llamaron los romanos y por este Mar nuestro navegaron fenicios, griegos, genoveses, piratas berberiscos y exploradores suicidas en galeones y carabelas. Hasta qué punto define tu personalidad el mar que acompaña tu infancia? Yo nací y crecí lejos del mar, pero Ikercho ha pasado toda su vida mirando el Pacífico y su helada furia.

Cómo narrar el mar que te habita?



Thursday, January 22, 2026

Amanecer malagueño

 

Siempre he cazado amaneceres pero el de este afilado invierno andaluz desde la cima de Gibralfaro ha sido particularmente bello. Aún estaba muy oscuro cuando vimos la Alcazaba coronada de gaviotas. El sol malagueño es algo holgazán y le da por asomarse hasta las ocho. Cuántos amaneceres como este vio mi abuela desde aquí? Cuántas veces vio iluminarse el Mediterráneo con la primera luz?

Monday, January 19, 2026

De la Obispado descendió ...

 


La escalera del Obispado ¿o era acaso el elevador? La calle cuesta arriba y curveada, la cantera de los muros y las casas. La Obispado,  el ascenso, los muros de cantera, cierta curva, cierta pendiente, un camino extraño y vedado, el presagio de algo más en las alturas, todo para arribar al final a una cabina de radio pobre estilo Imer. De la Obispado descendió el viejo Galaxy rumbo a las bocas de los fusiles guerrilleros.

Del magro juguetero de sus hermanos integrado por carritos sin llantas y monos percudidos de Star Wars, sólo le interesaba aquello susceptible de hundirse en sus túneles. Por años su único juguete insustituible fue la palita amarilla de jardinera con la que desafiaba yermos terrones en tiempo de sequía o moldeaba esculturales pasteles de lodo tras lalluviade primavera. 

Saturday, January 17, 2026

Alephsónico

 


Si alguien me lo hubiera dicho en 1991 me habría parecido un sueño de ciencia ficción salvaje para un melómano: llegará un día en que cargarás el equivalente a mil sucursales de la Tower Récords en un telefonito. Navegar por la vida diaria teniendo a tu disposición  las 110 millones de canciones en calidad HiFi que te ofrece Tidal podría parecer a priori un paraíso para quienes amamos explorar música nueva, pero hoy que lo vivo descubro lo mucho que extraño la antigüedad.

Yo no sé si a ustedes les pase lo mismo colegas, pero pese a que todos los días descubro propuestas musicales muy interesantes, me es imposible establecer relaciones duraderas, pasionales e intensas con algún disco o alguna banda nueva.

Soy y he sido un melómano incurable desde la preadolescencia. Escucho música todos los días y a toda hora: mientras hago ejercicio, mientras manejo, mientras trabajo, mientras paseo al Pappo

Todas las semanas descubro una o varias bandas nuevas y muy a menudo encuentro cosas que me gustan, pero el problema es que las olvido a la media hora. Música muy creativa, de buena calidad, excelentemente producida, pero con la cual me es imposible establecer un romance.

Y claaaaro, es aquí cuando podría brotar la insoportable perorata de viejo nostálgico: es que en mis tiempos sí había buena música, es que antes las bandas sí tocaban de a deveras, es que hoy hacen puro mugrero artificial, bla,bla, bla.

Yo creo que hoy como ayer hay buena y mala música, pero la relación que establecíamos en el pasado con determinado disco o determinada banda, era mucho más profunda. Las circunstancias provocaban que uno le dedicara muchísimo tiempo a un solo disco e irremediablemente acababas aprendiéndotelo de memoria y enamorándote de él

Vaya, a mis 15 años de edad yo tenía clarísimo cuántos discos y casetes había en mi inventario, incluidos los grabados. Si prestaba o perdía uno inmediatamente lo echaba en falta. Comprar un disco era todo un acontecimiento y una vez que lo tenías lo escuchabas una y otra vez. Hay discos que descubrí a finales de los ochenta o principios de los noventa. Los escuché entonces cientos o miles de veces y a la fecha los sigo escuchando casi cuatro décadas después. Pero en esa época, un álbum tenía un peso específico y jugaba un rol clave en tu vida. Para empezar ocupaba un espacio físico. Cuando viajaba, tenía que elegir cuáles eran los cinco o seis casetes que me acompañarían con el Walkman, pues no había espacio para todos, así que con esos cinco o seis casetes te pasabas varias semanas o meses hasta que la cinta se enredaba. Incluso a principios del milenio, en la era de los iPods, el inventario era limitado, con todo y que eran miles de canciones.

Hoy, Tidal o Spotify son el equivalente a cargar el Aleph de Borges a cualquier lugar. Son el Todo en materia musical. Lo que se te venga en gana lo puedes escuchar aquí y ahora. Y tal como en El Aleph o en Funes el memorioso, el olvido acaba por sentar sus reales. “Nuestra mente es porosa para el olvido” dice Georgie. Es imposible sostener el Todo en una red neuronal.

 

Aclaro que en materia musical mi Aleph se reduce al Rock o más específicamente al Metal y sus múltiples derivados, pero este universo es vastísimo, rayano en lo infinito y no deja de sorprenderme como este submundo tiene cientos de nuevas propuestas. Bandas de Post Metal Core Progresivo, Black Metal Atmosférico, Avant-garde Post- regresivo, Retro Sludge Sinfónico, PreJarcor melódico JazzMetal etc, etc, etc. Que si Spiritbox, que si Sleep Token, que si Agriculture, Architects, Erra, Slaughter to Prevail, Imperial Triumphant, etc, etc, etc. Los escucho, algunos los desecho al instante, pero otros me parecen interesantes, curiositos, divertidos y me prometo ponerles más atención, pero a los 20 minutos los olvido.

Hay propuestas que me gustan bastante como HellRipper, Blackbraid, Blood Incantation, Crypta, pero apenas les dedico el 1% de la atención que dediqué (y sigo dedicando) a Sabbath o a Motorhead. Los monstruos sagrados siguen sacando nuevo material discográfico y algunos son muy buenos. Anoche, por ejemplo,  me puse a escuchar entero el nuevo disco de Kreator,  Krushers of the World,  y mi conclusión es que está chingón, es un discazo, pero sé que no le dedicaré el tiempo que en su momento dediqué a Coma of Souls o Extreme Aggresion. Hoy en la mañana desayuné con la nueva rola de Immolation, The Adversary, pero sé que la olvidaré.  

Vaya, me aterra derme cuenta que a todos los discos que Iron Maiden ha sacado en el Siglo XXI, desde Brave New World a Senjutsu, no les he dedicado ni el 10% de la atención que dediqué (y dedico) a Number of the Beast, Piece of Mind y Powerslave